Espacios Colaborativos

Espacios colaborativos, por una práctica sostenible.

El siglo XXI se ha caracterizado por los notables cambios en la forma en la que interactuamos, cambios que han impactado en todas las esferas en las que el ser humano se desenvuelve y el ámbito laboral no es la excepción. Las relaciones laborales, los espacios de trabajo e incluso la forma en la que compartimos nuestros proyectos se han ido modificando a pasos acrecentados.

 

De este movimiento laboral surgen algunas preguntas ¿Cómo está cambiando la cultura de trabajo? ¿Cómo lo están aprovechando las profesiones? Y, lo más importante ¿Cómo impacta esto en la práctica de la psicología y cómo podemos aprovecharlo también en nuestra profesión?

 

¿Qué son los espacios colaborativos?

Bradley Neuberg, es conocido por ser uno de los primeros promotores de una de las formas más revolucionarias de trabajo en la actualidad: coworking (aunque en español se le traduce de diferentes maneras, optamos por traducirlo como espacios colaborativos). En una entrevista realizada por BCNewt (2015) Neuberg, ingeniero de software,  explica que para él los espacios colaborativos promueven la libertad e independencia de trabajar para uno mismo en conjunto con la estructura y comunidad de trabajar con otros. Más allá de ahorrar en gastos, expresa que su intención original tenía que ver con crear una atmósfera en donde se pudiera combinar los mejores aspectos del trabajo independiente y  comunitario.

 

En México, así como en el resto del mundo, los espacios colaborativos han proliferado y se han convertido en la opción laboral para muchos profesionistas independientes que buscan desarrollar sus propios proyectos y negocios. Según Hernández (2017) en su artículo titulado Millenials generan oleada de “coworking” publicado en el sitio El Financiero, actualmente existen en México 72 espacios de coworking, de los cuales 32 se encuentran en la capital.

 

¿Qué ofrece un espacio colaborativo?

En este tipo de espacios se encuentran trabajando personas con una diversidad de historias, talentos y proyectos. Así que uno de los principales beneficios es la generación de redes de contacto, en donde las ideas se intercambian, se cuestionan y se avanzan de maneras exponenciales. Estas redes no sólo se generan de manera espontánea por el hecho de compartir un espacio físico, sino por las oportunidades de interacción que las personas que coordinan estos espacios organizan para fomentar esos puntos de encuentro.



Otro de los elementos que destaca de estos espacios es la atención que se le da a la promoción del bienestar integral en sus miembros, desde el diseño de los espacios físicos y mobiliario con la mayor comodidad y practicidad para trabajar, hasta las actividades de ocio que promueven el juego y la relajación.

 

Actualmente se dice que los espacios colaborativos podrían estar desplazando, poco a poco, al trabajo en oficinas tradicionales, ya que cada vez más personas prefieren estos espacios por su gran adaptabilidad y beneficios comunitarios.



Espacios colaborativos y ¿la práctica de la psicología?

La práctica del psicólogo clínico suele ser en solitario, la sensibilidad de nuestro trabajo requiere privacidad. Pero ¿y los otros momentos en que no estamos recibiendo a un paciente? Esos momentos en los que estamos reflexionando sobre nuestro trabajo, generando ideas, planeando otros proyectos: un taller para padres, escribiendo un texto, preparando una clase o investigando algo, ¿deben de ser en solitario también? Muchos estarán de acuerdo en que nuestro trabajo y calidad de vida frecuentemente se verán beneficiados al sentirnos acompañados y parte de una comunidad profesional.

 

¿Y si diseñamos espacios de trabajo que no tengan que ver solamente con compartir un espacio físico sino uno psíquico?

 

Muchos colegas que han hecho el recorrido de intentar sostener una práctica clínica saben que no es una tarea fácil por una multiplicidad de razones , y estarán de acuerdo en que lo que más les ha ayudado a llegar a ese punto es la colaboración y apoyo encontrado en otros colegas. Al utilizar la palabra sostener lo hacemos con todo el peso de su significado, que es: las características del desarrollo que aseguren las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones.

 

La práctica psicológica siempre supondrá privacidad, característica que los pacientes también requieren; pero la propuesta de los espacios colaborativos, tomada ya por otras profesiones, amplía la posibilidad de crecimiento cuando el psicólogo se encuentra fuera del espacio terapéutico; este trabajo en comunidad es el acompañamiento que todo emprendedor requiere y es totalmente asequible para la práctica sostenible de la psicología. Estos espacios deben ser diseñados por y para psicólogos, ya que se deben conocer y entender las necesidades específicas de la profesión.

 

Se espera que esta nueva forma de trabajar sea ese impulso que la Psicología requiere para generar profesionistas cada vez más activos y capaces de sostener su práctica. Así que la meta no solo tiene que ver con continuar el desarrollo personal y profesional, cubriendo nuestras necesidades presentes, sino conducir nuestra labor de tal manera que asegure que futuras generaciones también podrán hacerlo, más y en mejores condiciones.

 

Escrito a cuatro manos por Andrea Pérez y Cinthia Marcos.

 

 

Referencias

 

Hernández, F. (2017) Millenials generan ‘oleada’ de coworkings. Recuperado el 7 de septiembre 2017 de

http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/millennials-generan-oleada-de-coworkings.html

 

BCNewt (2015). We interviewed Bradley Neuberg, creator of The Coworking Concept. Recuperado el día 24 de septiembre del 2017 de https://www.bcnewt.com/en/2015/02/17/bradley-neuberg-creador-concepto-coworking/