4 motivos por lo que llega a ser difícil continuar una terapia psicológica

¿Por qué interrumpimos al poco tiempo de comenzar?

En cualquier proceso terapéutico, son comunes las preguntas ¿Por qué se me olvido ir? ¿Por qué ya no volví a marcar? ¿Por qué no lo estoy haciendo?,  Así que, si tú ya lograste iniciar un proceso terapéutico, quiero felicitarte, pues es sumamente difícil dar ese primer paso y continuar. Existen muchas limitantes conscientes e inconscientes que nos impiden llegar a ese momento o proceso

Socialmente nos han vendido que estar mal, necesitar ayuda y ser diferente, es un error y que uno es el problema, pero quiero decirte que nadie lo es. El buscar un soporte psíquico habla más de fortaleza que de debilidad, pues uno está aceptando que se siente incómodo con una situación y le es difícil hacerlo solo. Habla de madurez emocional el querer progresar y realizar un cambio a pesar del dolor que los cambios puedan causar. 

Si suspendiste la misión por la razón que fuere, no te culpes; quiero compartirte algunas de las cosas que pasan y espero que con esto, puedas darte otra oportunidad de conocer(te) junto con un profesional de la salud. 

Abandonar, es más común de lo que parece, independientemente de la profesión, sexo, educación, etc. Te explico cuatro razones comunes del porqué:


1. La caja de pandora:

Cada ser humano tiene un mundo mental dentro de sí, distinto al de los demás. Es difícil, incluso para uno mismo, conocerlo a profundidad; pero a veces aparecen pensamientos hostiles e incómodos los cuales asustan a la propia persona llevándolo a temer que otro descubra lo que uno piensa. La caja de pandora ocultaba <la maldad del mundo>, y es entendible que si uno la abre se tenga temor de perder control de ésta y no poderla cerrar o administrar lo que sale o entra de ahí. Esta idea se expresa en frases como: “si supieran como realmente soy, me tendrían miedo” “soy super hostil” “soy la peor persona del mundo” “Nadie me va a querer” “¿por qué él/ella estaría con alguien como yo?” “¿y si me abandonan?” “tengo miedo” … No es gratuito que por este motivo sea difícil abrirse a un terapeuta. Sin embargo, es importante que sepas que  no hay persona en el mundo que no tenga oscuridad en sus pensamientos.

2. El prejuicio:

Como humanos que nos auto juzgamos severamente, creyendo erróneamente que el “Otro” (terapeuta- analista) también lo hará. Cuando en realidad el terapeuta, está para escuchar, desenmarañar, traducir, esclarecer pero jamás para juzgar ni hacerte cambiar a su modo y semejanza. Este se prepara por muchos años para que dentro del espacio terapéutico pueda ser lo más neutral posible. 


3. Foco de atención:

No estamos acostumbrados a ser el foco de atención, de manera saludable y positiva, donde el único que expone, es uno mismo. Y el “Otro” solamente presta total atención. Acostumbramos a expresarnos con amigos o por medio de redes sociales, etc. Diferenciando estos espacios de la dinámica  terapéutica en la cual se buscará obtener un conocimiento profundo de tu ser; generando una complicación a futuro en la continuación del tratamiento, ya que muchas veces, uno no sabe lidiar con las múltiples emociones que esta nueva situación presenta. Entonces pueden llegar a nuestra cabeza, frases como: “No tengo tiempo”, “Me di cuenta que puedo yo solo/a ”etc. Probablemente uno pueda hacerlo solo, no hay que cerrarse a esa idea, pero es también cierto que la pena compartida pesa menos y se maneja mejor. 


4. Equilibrio de rocas:

Imagina una pila de rocas de diferentes tamaños y formas que, con precisión, logran mantenerse intactas; pero es imposible moverlas o cambiar el ángulo de ellas porque cualquier movimiento logrará derribarla. Así es nuestra vida. Estamos acostumbrados a vivir en el desequilibrio, y cuando comenzamos un proceso terapéutico nos percatamos que nuestra vida era esa pila de rocas que ahora se están moviendo y tenemos la sensación de que estamos a punto de caer. También lo podemos visualizar como un cuarto tirado y la frase típica “en mi desorden yo me entiendo y si lo cambian, no encuentro las cosas”. 

Es entendible que cuando se ha vivido así, se piensa, siente y cree que eso es equilibrio y estabilidad, aunque realmente no lo es y cuando comenzamos una terapia ese falso equilibrio desaparece. Ese proceso genera molestia, incomodidad y también mucho dolor pero es necesario para poder sanar. 

Y así como existe la frase: “de los errores se aprende y se obtiene el éxito” también podría existir una que diga “que del dolor, viene el cambio y por ende, la calma y alivio” 


El terapeuta entiende todo esto, este texto es justo para decirte que no tengas miedo, es difícil, es doloroso, es inquietante y se siente inestable pero con el tiempo se transforma en todo lo contrario.  No te castigues por no haber podido estar en una terapia, pero tampoco tires la toalla. No pienses que probablemente eso no es para ti. Esto se trata de buscar, probar y quedarse en un corte terapéutico y con un terapeuta que sea afín a tus propias necesidades.

Texto por Elí Ganem puedes leer una versión más extensa aquí: https://comunidadneopraxis.com/2021/07/19/por-que-es-tan-dificil-empezar-una-terapia-carta-a-un-paciente-eli-ganem/

psicologo en linea